Influido por el sueño de Bolívar a reunir todo el continente de América Latina durante el siglo XIX, Martí adaptó este sueño en su ensayo – Nuestra América y atrevo a soñar con una utopía idílica para los pueblos latinos. Hoy en día, en nuestro contexto contemporáneo, el campeón puede ser llamado Gabriel García Márquez. Es claro que hay y hubo mucha esperanza por un futuro brilloso de América Latina, como un continente entero y unido, vislumbrando un camino nuevo después de tantos años de dominio ajeno. Los dos textos utópicos, optimistas (el ensayo de Martí y el discurso de Márquez cuando ganó el premio Nobel) no ponen la culpa en cómo fue la historia, sino enfocan en la actual búsqueda de la identidad latina. No son discursos que llevaban la carga de post colonialismo, porque los latinos no son víctimas. También fueron culpable por las matanzas y dictaduras infligidos en su propia gente.
Los textos atrevan de creer y crear un futuro independiente y libre de la influencia (ambigua) de Europa y ahora de Los Estados Unidos. Pero mas que sus ideas, son sus palabras, que me inspiran, el poder de la literatura, la poesía, de creación y educación intelectual para impulsar un cambio de paradigma y espíritu...ya basta con la violencia. Sus respuestas son mas universales, retomaron la esencia de ser humano con derechos básicos para decidir 'hasta la forma de morir.' No eran radicales, pero si, me parecen inocente, son sueños valiosos pero hoy en día suenan ingenuo enfrente todo lo que esta pasando en Honduras y también México, tristemente fuera de fecha.
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